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Investigación

COVID-19: Los anticuerpos generados por la vacuna original son buenos predictores de la protección frente a infecciones por ómicron

Los últimos resultados con una cohorte catalana de personal sanitario apoyan priorizar las dosis de refuerzo para las personas que no se han infectado recientemente

08.03.2024
Foto: @franciscoavia Hospital Clínic Barcelona

Los anticuerpos producidos en respuesta a las vacunas COVID-19 contra la variante original, así como los generados por vacunación e infección, son correlatos válidos de protección frente a ómicron, a pesar de su capacidad para evadir mejor la inmunidad. Es la principal conclusión de un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) con la colaboración de la Fundación Privada Daniel Bravo Andreu (FPDBA) y publicado en BMC Medicine. Los resultados también apoyan la necesidad de priorizar la vacunación de refuerzo en personas que no han tenido infecciones recientes.

La protección proporcionada por las vacunas COVID-19 depende no sólo de la duración de la inmunidad inducida por la vacuna, sino también de la aparición de nuevas variantes virales. Antes de ómicron, se había visto que el nivel de anticuerpos inducidos por la vacuna se correlacionaba bien con la protección contra la infección. "Sin embargo, no estaba claro si esto se mantendría con ómicron, que es muy diferente de las variantes anteriores", explica Carlota Dobaño, jefa del Grupo de Inmunología de ISGlobal y coautora principal del estudio junto con su colega Gemma Moncunill. Tampoco estaba claro si la inmunidad híbrida, resultante de infección más vacunación, proporcionaría una protección adicional contra la nueva variante, un elemento importante para informar las estrategias de salud pública y optimizar la protección individual. Este trabajo forma parte de END-VOC, un proyecto europeo para monitorizar el impacto de las variantes emergentes de COVID-19 utilizando datos de cohortes bien establecidas en todo el mundo.

Este estudio evaluó la respuesta de anticuerpos frente a las proteínas Spike (S) y Nucleocápside (N) de ómicron BA.1 en una cohorte de personal sanitario del Hospital Clínic (SEROCOV) que Dobaño y su equipo ha estado siguiendo desde los primeros días de la pandemia. Analizaron los niveles de anticuerpos IgG e IgA de cada persona, su "historial inmunitario" (si había estado infectada previamente y si había recibido una dosis de refuerzo), y lo correlacionaron con la protección frente a las infecciones por ómicron. El estudio incluyó a 393 participantes, de los cuales 287 habían recibido una dosis de refuerzo (o tercera dosis) un año antes, y 243 se habían infectado previamente con el SARS-CoV-2.

Protección asociada a niveles más elevados de anticuerpos

Los resultados muestran que los niveles más altos de IgG e IgA contra el Spike de la variante original (Wuhan), de Delta y de ómicron BA.1 se asociaron con protección frente a la infección por ómicron. "A pesar de la mayor capacidad de las variantes ómicron para eludir la inmunidad humoral, demostramos que los anticuerpos generados por las vacunas contra la variante original y las infecciones previas siguen siendo un buen predictor de la protección, incluso contra las infecciones por BA.2 y BA4.5, que eran las variantes que circulaban en ese momento", afirma Moncunill.

Y con infección reciente

La infección previa por SARS-CoV-2 también se asoció a una mayor protección frente a la infección por ómicron, aunque este efecto disminuyó con el tiempo. Las infecciones recientes proporcionaron la mayor protección, independientemente de los niveles de anticuerpos. Las y los autores señalan que esto puede deberse no solo a una cuestión de tiempo, sino también de la variante que infecta, ya que las infecciones más recientes fueron con ómicron, mientras que las más antiguas fueron con variantes anteriores.

Las personas que recibieron como refuerzo una vacuna de ARNm diferente estaban mejor protegidos contra la infección que los que recibieron la misma vacuna para todas las dosis. "Estos datos confirman que la vacunación heteróloga funciona mejor, incluso para las vacunas de ARNm", añade Carla Martín Pérez, primera autora del estudio. Sin embargo, el efecto protector de la tercera dosis frente a la infección se fue perdiendo más allá de los tres meses.

"La infección reciente fue el factor más fuertemente asociado a la protección frente a ómicron en nuestra cohorte", concluye Dobaño. Una protección en la que los niveles de anticuerpos parecen jugar un papel importante, aunque parcial.

Esta información puede ayudar a optimizar las estrategias de vacunación y a priorizar las dosis de refuerzo para quienes no se han infectado recientemente.

Referencia

Martin Perez C, Aguilar R, Jiménez A et al. Correlates of protection and determinants of SARS-CoV-2 breakthrough infections one year after third dose vaccination. BMC Med. 2024. doi:10.1186/s12916-024-03304-3.